Historia reciente de la medicina interna en México: parte 3
 

Después de nombrar un pequeño grupo de fundadores, el comité organizador se dio a la tarea de redactar los estatutos y organizar el Primer Examen de Certificación, el cual se aplicó en 1977. El CMMI realiza una labor de investigación que le permite mantenerse actualizado acerca de las labores profesionales que realizan los internistas en México; anualmente solicita a las diversas instituciones tanto públicas como privadas, de segundo y tercer nivel de atención, los datos de morbilidad y mortalidad de los servicios donde participan los internistas, de tal manera que el examen es realizado con reactivos acordes con el campo de acción  real. A través de esta función el CMMI ha sido un auxiliar de las instituciones educativas y de salud en las que se desarrollan los cursos de especialización, convirtiéndose en un apoyo para enriquecer los contenidos teóricos, en un asesor de las habilidades psicomotoras y en un auditor externo de la calidad de los egresados. Para aspirar a la certificación del CMMI se requiere ser egresado de un curso de especialización avalado por una institución educativa y aprobada por el propio Consejo. Existe un proceso de recertificación que permite respaldar la capacidad de los internistas a lo largo del tiempo. Hasta 1999 se habían certificado 4,444 internistas. En los últimos años prácticamente todos los médicos que egresan de un curso de especialización se someten al examen de acreditación del CMMI; curiosamente solicitan ser examinados, no solo los que van a ejercer como internistas, sino también los que continuaran con estudios de diversas subespecialidades.

El Consejo Mexicano de Medicina Interna ha logrado un sólido prestigio entre la comunidad médica, las autoridades de salud, la sociedad civil y los propios internistas.
Durante la gestión de la segunda mesa directiva de la AMIM, de la que fue presidente el doctor JesúsGonzález Posada, se originó la idea de realizar un Curso Internacional Anual que permitiera facilitar la actualización del internista mexicano; la idea cristalizo y desde 1976 se lleva a cabo un curso anual, en los meses de junio o julio, en la ciudad de México en donde se reúnen los internistas de prácticamente todo el país.
Han sido presidentes de la AMIM destacados médicos de todas las insti­tuciones de salud pública y privadas. Y desde hace unos años, rompiendo una tradición centralista mexicana, lo han sido destacados internistas de la provincia mexicana. Muchos se dedican a ejercer la medicina interna como especialidad terminal y otros lo hacen en campos de diversas subespeciali­dades. Dentro de la AMIM se desarrollan los dos conceptos, tanto el que considera a la medicina interna fundamentalmente como un espacio propedéutico, como el que la considera una especialidad terminal, esta diferencia conceptual se desarrolla en un ámbitoacadémico, institucional y laboral.

Desde sus inicios la AMIM intento tener un medio de difusión en donde los internistas pudieran publicar los resultados de sus investigaciones, y que permitiera, cuando menos en parte, la actualización y el fortalecimiento conceptual de su trabajo. El primer intento se realizó al establecer un convenio con la prestigiada revista La Prensa Medica Mexicana; sin embargo, unos años despuésdesapareció por problemas con la editorial que la publicaba; hubo varios intentos fallidos por la dificultad misma de la empresa. Afortunadamente hace ya quince años que se publica ininterrumpidamente la Revista de la Asociación de Medicina Interna de México (MedIntMex), inscrita ya en varios índices mexicanos y latinoamericanos; initio con la publicación de tres números anuales y en la actualidad se publican seis y un suplemento que recoge los resúmenes de los trabajos presentados en el Congreso Anual de la AMIM; su comité editorial está conformado por distinguidos internistas mexicanos y su sección de trabajos libres, en donde destacan los trabajos realizados por los internistas que laboran en el interior del país, cada vez es más amplia y está conformada por investigaciones de calidad.

Diversos textos han sido parte importante en la formación de los internistas mexicanos, especialmente el Harrison y el Cecil y, de alguna manera, el Farreras lo fue en una época. Todos ellos, aunque excelentes libros, no reflejan el entorno del médico mexicano, por lo que uno de los sueños de los miembros de la AMIM había sido la publicación de un texto de medicina interna. Lo que se ha convertido en una realidad a raíz de la publicación de varios libros: el primero de ellos quizá es el Manual de Medicina Interna de los doctores Juan Homero Hernández Illescas y Humberto López Herrera, publicado en1983 por Méndez Oteo Editores; la Academia Nacional de Medicina público un textode medicina interna, con un concepto enciclopédico realizado por diversos especialistas y subespecialistas. También ha sido editado en dos ocasiones el Tratado de Medicina Interna por Editorial Panamericana, cuyoEditor es el doctorMisael Uribe; este libro se hizo de alguna manera alrededor de laAMIM, desde una visión amplia y enciclopédica. Es un libro en el que participan diversosespecialistas en ramas de la medicina interna. En 1997 apareció El Internista, cuyo subtítulo es Medicina Interna para Internistas, publicado por McGraw-Hill Interamericana,realizado por internistas dedicados fundamentalmente a la práctica de la medicina internacomo especialidad terminal; el contenido está basado en la práctica de la especialidad en México de acuerdo a lo investigado y publicado por el CMMI. Intenta ser un libro parainternistas elaborado por internistas,

La AMIM ha funcionado a lo largo de estos años como un punto de confluencia entre los internistas, de tal manera que los cambios asistenciales, académicos y epidemiológicos, han sido analizados y difundidos a través de ella.
La medicina mexicana enfrenta un cambio con la creación de nuevos sistemas y sub-sistemas de atención que todavía no se conforman claramente; en espera de lo que acontezca, los internistas mexicanos se preparan para adaptarse a cualquier cambio venidero, y continuar atendiendo profesionalmente a los enfermos, mediante una relación médico-paciente estrecha, honesta y personalizada.