Historia reciente de la medicina interna en México: parte 2
 

En todos los hospitales de segundo nivel se crearon servicios donde los internistas han sido a partir de entonces los responsables de la atención de los enfermos adultos con  problemas no quirúrgicos, por supuesto con la posibilidad de recibir apoyo a través de interconsultas de diversos subespecialistas; lo mismo sucedía en varios hospitales de tercer nivel de atención, aunque en algunos de ellos el servicio de medicina interna era uno más entre los diversos servicios de hospitalización. Esto continuo de tal manera que en ese momento la atención de segundo nivel se otorgaba fundamentalmente a través de inter­nistas, quienes participaban también de manera destacada en el tercer nivel. Han contri-buido de forma muy activa en la creación y buen funcionamiento de los servicios de urgencias y terapia intensiva, lo cual se ha extendido hasta la actualidad. Si bien están siendo substituidos de manera paulatina por subespecialistas específicos, especialmente en los servicios de cuidados intensivos, en la medicina privada la participación de los internistas ha sido aúnmás diversa; en algunas ocasiones como médico de atención primaria o médico de la familia; en otras se han dedicado a la atención de problemas más complejos que pertenecen al segundo y tercer nivel de atención.

La División de Estudios Superiores de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) formalizo en 1967 los estudios de diversas especialidades tanto medicas como quirúrgicas y reconoció los cursos que formaban especia-listas en el Instituto de Enfermedades de la Nutrición, en los que en ese momento se llamaban Hospital General de la Raza y del Centro Médico Nacional, ambos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), y en el Hospital "20 de Noviembre" del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado (ISSSTE), en donde des-de varios años antes se venían formando especialistas en medicina interna. Este reconocimiento universitario fue un estímulo muy importante para la organización de los propios cursos y la difusión sobre el conocimiento de la especialidad y sus alcances en la atención de los enfermos adultos con problemas no quirúrgicos, tanto entre la propia comunidad médica como entre la sociedad, la cual hasta últimas fechas empieza a estar informada.

El siguiente hecho que marca el desarrollo de la medicina interna en México sucede a finales de 1973, cuando el doctor José Laguna García, en calidad de Director de la Facultad de Medicina de la UNAM, y con el fin de establecer un programa común, reúne en varias ocasiones en la facultad a los entonces once profesores de los cursos que avalaba la escuela; ellos eran: Carlos Álvarez Amaya del Hospital Colonia, Hugo Castañeda del Hospital Adolfo López Mateos, Luis F. Cervantes del Centro Médico Nacional, Juan F Cruz Krohn del Instituto Nacional de la Nutrición, JesúsGonzález Posada del Hospital de la Raza, Miguel Guevara Alcina del Hospital Español, Jorge Lozano del Hospital General, Alejandro Ovseiovich del Hospital de PEMEX, Rafael Sánchez Cabrera del Hospital 20 de Noviembre, Manuel Orozco Romo del Hospital DaríoFernández del ISSSTE y Bernardo TanurTatz del Hospital de la Secretaria de Hacienda.

De estas reuniones no solo surgió el programa académico de la especialidad sino también un grupo fortalecido que empezó a luchar para que la medicina interna quedara firmemente establecida en el ámbitomédico mexicano.

Fue una acción sumamente destacada del doctor Laguna, el haber impulsado y estimulado a este grupo de profesores para que formaran una agrupación que reuniera a los internistas mexicanos. El grupo de profesores empezó a trabajar para el establecimiento de la asociación, redactando al poco tiempo los estatutos y lo que ahora llamaríamos consenso necesario para establecer una sólidareunión de internistas; tan es así que en 1974 se fundó, desde entonces, lallamada Asociación de Medicina Interna de México (AMIM). En ese año se reunieron 75 médicos, quienes fueron los fundadores de la AMIM y se iniciaron los trabajos para organizar la Primera Reunión Nacional de Medi­cina Interna, lo que fue un gran logro. Con una modestia digna de encomio, el doctor Rafael Sánchez Cabrera (primer Presidente de la Mesa Directiva de AMIM) no se atrevió a llamarle Congreso Nacional, como sucedió años después, ya con la AMIM sólida y con un número mayor de miembros. En esa Primera Reunión Nacional en Ixtapan de la Sal, Estado de México, se conjunto un entusiasta grupo de defensores de la medicina interna para analizar y escuchar unas cuantas investigaciones originales y varias revisiones; a partir de entonces se han llevado a cabo ya 24 encuentros, los tres primeros llamados Reuniones Anuales y los siguientes Congresos Nacionales; además se estableció como fecha tradicional el 20 de noviembre, alrededor de la cual se programan las actividades académicas. Progresivamente se ha ido logrando una mayor calidad en lostrabajos de investigación, debido a que existe un comité que selecciona los que podrán presentarse ante los asistentes.

Las conferencias que se presentan se desarrollan en torno a la enseñanza continua, discusión del campo de acción, proyección en la comunidad y formación y actualización del internista. El número de asistentes a los últimos congresos nacionales ha rebasado los 1,000, además de sus acompañantes; por lo que dentro de las actividades en estas reu­niones también destacan las sociales, pues permiten un mayor acercamiento entre los internistas de diferentes ciudades y sitios de formación, así como con sus familiares.
La primera mesa directiva se propuso instituir un organismo que avalara la calidad de los internistas mexicanos, por lo que formo un comité que dirigió todos sus esfuerzos para ello, fructificando en la fundación del Consejo Mexicano de Medicina Interna (CMMI), gracias al apoyo académico y económico de la AMIM. Desde entonces ha trabajado de manera independiente, pero manteniendo siempre constante comunicación con la Asociación de Medicina Interna de México. Ambos organizaciones tienen funciones y labores específicas.